ARQUERÍA · NEOLÍTICO ANTIGUO
El arco ausente, la cuerda superviviente
La madera daba la curva; tendones de varios animales sostenían la tensión.

Un arco comienza en una pieza de madera capaz de flexar sin romperse, pero la madera no cuenta toda la historia. La sequedad de la Cueva de los Murciélagos de Albuñol conservó dos cordeles probables de arco —de 34 y 59 centímetros y apenas 3 milímetros de diámetro— junto a flechas con plumas, fibras y adhesivo. Ningún arco fue identificado: la pieza que ves es una reconstrucción explícita.
La microscopía y el análisis molecular revelaron colágeno de tendón. Una cuerda procedía de Capra spp.; la otra combinaba restos de Sus spp., caprinos o cérvidos y, en el extremo opuesto, corzo (Capreolus capreolus). Los artesanos añadieron fragmentos y los torsionaron entre sí para alcanzar la longitud necesaria sin perder flexibilidad.
Qué sabemos y qué sigue abierto
Hecho documentado: CM-591b y CM-P287 son cordeles de dos cabos con torsión Szz; en CM-P287 se observan añadidos para alargarla y un nudo que pudo ser una reparación. Su interpretación como cuerdas de arco se apoya en la forma, las medidas y la comparación, pero no estaban unidas a ningún arco. Raquel Piqué destaca que esta técnica habría producido cuerdas fuertes y flexibles para arqueros expertos y que su precisión revela un conocimiento artesanal excepcional. El estudio no realizó un ensayo mecánico de resistencia.
- Fecha
- ≈5300–4900 a. C.
- Lugar
- Cueva de los Murciélagos · Albuñol, Granada
- Cuerdas
- CM-591b: 34 cm · CM-P287: 59 cm · diámetro 3 mm
- Torsión
- Dos cabos · Szz · dos vueltas por centímetro
- Material de las cuerdas
- Tendón de Capra spp. · Sus spp. · corzo (Capreolus capreolus)
- Arco
- Madera reconstruida · ningún arco identificado en la cueva
- Métodos
- Microscopía · SEM/FTIR · ZooMS · radiocarbono
Una mirada más de cerca
Una flecha era más que un palo afilado
Las flechas de Albuñol combinan materias diferentes: el estudio identificó caña y madera de olivo en los astiles, además de alquitrán de corteza de abedul como recubrimiento. Plumas, fibras y sustancias adhesivas conservadas permiten investigar el ensamblaje, no solo la punta. La extraordinaria sequedad del lugar devuelve así partes que suelen desaparecer y muestra cuánto conocimiento quedaría invisible si solo se hubiera conservado piedra. La selección de componentes responde a propiedades distintas; reconocerlas no significa que conozcamos una receta única para toda la arquería neolítica.
Dónde se conserva
Museo Arqueológico Nacional (MAN) · El estudio sitúa CM-591b en el MAN. No atribuye de forma inequívoca el depósito actual de CM-P287, excavada en 2022.