MAGDALENIENSE · LUZ, GRASA Y PIEDRA GRABADA
Una llama pequeña para entrar en la oscuridad pintada
La cabeza de íbice del mango acompañó a una tecnología sencilla y decisiva: transportar luz.

Émile Rivière halló la lámpara el 29 de agosto de 1899. La arenisca roja forma una cazoleta y un mango triangular grabado con una cabeza de íbice; restos y comparaciones sostienen su uso como lámpara de grasa.
La luz móvil cambió cuánto tiempo podía pasarse bajo tierra y qué superficies podían verse. No sabemos el combustible o la mecha concretos de esta pieza ni si iluminó las imágenes de La Mouthe en una ocasión determinada.
Qué sabemos y qué sigue abierto
Cazoleta, mango, grabado, contexto y función general de lámpara están documentados. Combustible, mecha, duración y escena de uso son reconstrucciones.
- Fecha
- ≈20.500–13.000 años · marco Magdaleniense
- Lugar
- Grotte de La Mouthe · Dordogne, Francia
- Inventario
- MAN 50295
- Material
- Arenisca roja grabada
- Medidas
- 17,1 × 12 × 4,5 cm
Imagen documental de referencia

FOTOGRAFÍA ORIGINAL · Marie-Lan Taÿ Pamart · CC BY 4.0 · Fotografía documental sin retoque semántico. Conserva el estado y los detalles visibles de la pieza de referencia. · Marie-Lan Taÿ Pamart · CC BY 4.0
Fuente de la imagen originalUna mirada más de cerca
Una luz que ayudó a reconocer el arte paleolítico
La lámpara no solo habla de las personas que la utilizaron. Su hallazgo ayudó a aceptar que los autores de imágenes paleolíticas podían iluminar el interior de las cuevas. La propia excavación dejó una herida: un golpe de pico la fracturó, aunque se recuperaron casi todos los fragmentos. Observar la rotura permite separar la historia antigua de la historia del descubrimiento. También invita a mirar el reverso, donde está el grabado: el objeto guarda información que una vista cenital de la cazoleta no muestra.
Dónde se conserva
Musée d’Archéologie nationale · Inventario 50295.