14 · Preclásico tardío · Narración mural
Pintar el origen del orden en una habitación sellada
Siglos antes del apogeo clásico, color, escritura y mito ya compartían pared.

Los murales de San Bartolo desplegaron figuras humanas, deidades, plantas y signos sobre muros de estuco finamente preparado. Su línea fluida y policromía muestran una tradición madura hacia el siglo I a. C., no un comienzo experimental del arte maya.
Una escena parece relacionar autoridad, maíz y episodios de creación, pero la lectura depende de comparaciones con textos e imágenes mucho posteriores. El mural revela continuidad de temas; no entrega una versión única y traducible de un «libro sagrado».
La habitación Sub-1A fue enterrada por construcciones posteriores, circunstancia que protegió fragmentos de estuco pintado. Línea, policromía y signos revelan hacia 100 a. C. una tradición narrativa plenamente desarrollada.
Maíz, creación y autoridad son asociaciones iconográficas consistentes, pero los textos coloniales están separados por muchos siglos. La exposición debe mostrar paralelos sin subtitular el mural como una página literal del Popol Vuh.
Qué sabemos y qué sigue abierto
Hecho documentado: las pinturas de la estructura Sub-1A de San Bartolo se fechan en torno al siglo I a. C. y combinan narración figurativa y signos tempranos. Interpretación y cautela: vínculos con mitos de creación y coronación son análisis iconográficos sólidos pero debatibles; no deben equipararse palabra por palabra con el Popol Vuh colonial.
- Fecha narrativa
- c. 100 a. C.
- Lugar
- San Bartolo, Petén, Guatemala
- Material
- Estuco de cal · pigmentos minerales y orgánicos
- Contexto
- Pintura narrativa, autoridad y cosmología preclásica
- Lectura curatorial
- El hecho documentado y su interpretación aparecen separados en el bloque de evidencia.
- Fecha
- c. 100 a. C.
- Lugar
- San Bartolo, Petén, Guatemala
- Soporte
- Estuco de cal · pigmentos minerales y orgánicos
- Cobertura documental
- 4 fuentes de museo, patrimonio, corpus primario o investigación para esta parada.
Una mirada más de cerca
Un calendario anterior a los grandes murales
Dos fragmentos de estuco de una fase anterior de San Bartolo se unen para conservar el signo «7 Venado». Su contexto sellado y dataciones por radiocarbono lo sitúan entre 300 y 200 a. C., aproximadamente siglo y medio antes de la cámara Sub-1A. El número combina barra y puntos sobre una cabeza de venado. El hallazgo pertenece al calendario de 260 días, que empareja trece números con veinte nombres de día. Añade un testimonio temprano de notación calendárica, aunque no permite saber si aquí designaba una jornada, un año o un nombre personal.