ATLAS INICIAL · DIVISIONES Y REGIONES
Atlas de Íberos
Pueblos, lenguas y centros de muchas Iberias

El mapa comienza en Bronce final y horizonte orientalizante y permite avanzar por 7 fases. Los lugares documentados —Ullastret, Edeta/Llíria, Bastida de les Alcusses, Basti/Baza, Cástulo— aparecen solo cuando ayudan a leer el periodo activo.
‘Íberos’ reúne pueblos y territorios de la fachada mediterránea y sur; no toda la península fue ibérica ni existió un Estado común.
Qué sabemos y qué sigue abierto
La costa procede de Natural Earth. Las capas distinguen origen, núcleo, control directo, influencia, redes, territorios disputados y dominios externos; son envolventes curatoriales aproximadas, no fronteras modernas. El contorno tenue conserva la fase anterior para hacer visible cada expansión, contracción o absorción. ‘Íberos’ reúne pueblos y territorios de la fachada mediterránea y sur; no toda la península fue ibérica ni existió un Estado común.
- Modo de lectura
- Regiones y grupos sin frontera única
- Secuencia
- 7 fases · Bronce final y horizonte orientalizante (ca. 1200–600 a. C.) → Formación de sociedades ibéricas (ca. 600–500 a. C.) → Consolidación regional (ca. 500–400 a. C.) → Expansión urbana y redes (ca. 400–237 a. C.) → Presencia cartaginesa y Segunda Guerra Púnica (237–206 a. C.) → Conquista romana desigual (206–133 a. C.) → Integración provincial (siglos II–I a. C.)
- Nodos
- Ullastret (Siglos VI–II a. C.) · Edeta/Llíria (Siglos V–II a. C.) · Bastida de les Alcusses (Siglo IV a. C.) · Basti/Baza (Siglos IV–II a. C.) · Cástulo (I milenio a. C.–época romana)
- Área
- Ámbito de comunidades locales diversas.
- Cautela
- ‘Íberos’ reúne pueblos y territorios de la fachada mediterránea y sur; no toda la península fue ibérica ni existió un Estado común.
Atlas de Íberos
Pueblos, lenguas y centros de muchas Iberias
‘Íberos’ reúne pueblos y territorios de la fachada mediterránea y sur; no toda la península fue ibérica ni existió un Estado común.
ca. 1200–600 a. C. · Bronce final y horizonte orientalizante
Comunidades peninsulares se relacionan con fenicios y griegos antes de la consolidación ibérica; Tartessos y colonias no son «íberos tempranos».
Emergen comunidades del este y sureste conectadas con enclaves mediterráneos, antes de una cultura ibérica definida.
ca. 600–500 a. C. · Formación de sociedades ibéricas
Oppida, necrópolis y escrituras se desarrollan de modo desigual en la fachada mediterránea y el sur; no nace una nación común.
Oppida, necrópolis y escrituras delimitan varios ámbitos ibéricos formativos a lo largo del litoral y el sur.
ca. 500–400 a. C. · Consolidación regional
Pueblos como indiketes, edetanos, contestanos, bastetanos y oretanos articulan territorios propios; las etiquetas y límites son aproximados.
Las áreas formativas se estructuran como territorios de pueblos regionales, con límites aproximados y solapados.
ca. 400–237 a. C. · Expansión urbana y redes
Ciudades, moneda, escritura y talleres conectan campos y puertos; compartir repertorios no elimina diferencias lingüísticas y políticas.
Ciudades, talleres y puertos densifican las conexiones entre esos territorios sin crear una autoridad ibérica común.
237–206 a. C. · Presencia cartaginesa y Segunda Guerra Púnica
Ejércitos y alianzas cartaginesas y romanas alteran el sur y el este; no toda comunidad ibérica queda bajo el mismo control ni adopta el mismo bando.
La esfera cartaginesa cubre buena parte del sur y este, mientras el nordeste queda sometido a campañas y alianzas variables.
206–133 a. C. · Conquista romana desigual
Roma incorpora territorios mediante guerra, pactos y fiscalidad; las cronologías difieren entre costa, interior y sur.
Tras la derrota cartaginesa, Roma extiende su hegemonía por costa e interior mediante anexiones, pactos y guerras desiguales.
siglos II–I a. C. · Integración provincial
Ciudades, talleres, lenguas y cultos cambian dentro de Hispania; «romanización» no describe una desaparición súbita de habitantes u oficios.
Las áreas conquistadas quedan integradas en provincias romanas, con persistencias locales y cambios graduales.
Una mirada más de cerca
El paisaje antiguo no coincide con el que vemos hoy
Ullastret tenía un segundo núcleo en la Illa d'en Reixac, situado entonces dentro de un gran estanque. Las prospecciones geofísicas de 2012 permitieron reconocer buena parte de su trama urbana sin excavar cada calle. La reconstrucción patrimonial eligió hacia 250 a. C. como momento de referencia y estudió primero el lago, la vegetación y los caminos. El ejemplo ayuda a leer este atlas: localizar una ciudad no consiste solo en poner un punto. Hay que reconstruir sus relaciones con el agua y distinguir los restos medidos de los alzados hipotéticos.