NECRÓPOLIS · CABEZO LUCERO
Una imagen destruida dentro de un paisaje funerario
Primero fue prestigio; después alguien convirtió la escultura en fragmentos.

La necrópolis permite reconstruir una secuencia de muerte: traslado, pira, recogida y selección de huesos, urna, ajuar y monumentos con animales protectores. No todos los pasos se repitieron de forma idéntica en todas las tumbas, pero el paisaje arqueológico hace visible el trabajo colectivo del funeral.
La Dama apareció en numerosos fragmentos excavados en 1987. Había sido destruida en época ibérica y algunas esculturas rotas del yacimiento fueron reutilizadas como calzos de urnas, una biografía material que habla de cambios de memoria y autoridad.
La restauración moderna une grupos de fragmentos compatibles, aunque la parte posterior incompleta impide asegurar que tuviera cavidad funeraria.
Qué sabemos y qué sigue abierto
Hecho documentado: procedencia, datación, fragmentación antigua y restauración de la escultura. Interpretación y cautela: identidad, condición divina o aristocrática y función funeraria exacta no están cerradas.
- Fecha narrativa
- Finales del siglo V–inicios del IV a. C.
- Lugar
- Necrópolis de Cabezo Lucero, Guardamar del Segura (Alicante)
- Material
- Piedra arenisca
- Contexto
- Escultura funeraria destruida y reconstruida
- Clasificación
- Colección ibérica o recurso interpretativo explícito
- Referencia visual
- Fotografía frontal y fragmentos originales en el catálogo del MARQ
Una mirada más de cerca
Dos grupos de fragmentos sostienen una restitución
El MARQ explica que la cabeza y el conjunto de collares no llegan a tocarse en la reconstrucción. Su asociación se apoya en la semejanza de piedra, talla y lugar de hallazgo. Es un buen ejemplo de cómo se argumenta una restitución sin ocultar las pérdidas. La escultura distingue colgantes en forma de lengüeta y cuentas de varias formas, interpretados como modelos de metal y pasta vítrea. No vemos esas materias originales, sino su traducción a la arenisca. La reconstrucción permite leer el aderezo, pero no recupera automáticamente toda la postura del cuerpo.