CONEXIÓN, NO PIEZA IBÉRICA · CONEXIÓN · CALCOLÍTICO PENINSULAR
Un rostro perforado anterior en milenios a los íberos
Miles de placas funerarias preceden en más de dos mil años al mundo ibérico.

La pieza número 358 del Museo Arqueológico Nacional es una placa antropomorfa de pizarra, pseudorrectangular, pulida, grabada y perforada. Procede de los dólmenes de Guadancil, en Garrovillas de Alconétar, y se fecha entre 3750 y 2500 cal a. C.
Los rasgos esquematizados y las perforaciones construyen una imagen reconocible sin proporcionar un nombre. Compararla con otras placas del suroeste ayuda a estudiar repertorios; llamarla rostro, antepasado o divinidad sigue siendo una interpretación.
Más de 1.800 placas grabadas conocidas en unos 300 yacimientos muestran que no se trata de una curiosidad aislada. Suelen vincularse a contextos funerarios, pero forma, decoración, biografía y uso no fueron idénticos en todo el corpus.
Esta parada es deliberadamente comparativa: la placa pertenece al Neolítico final–Calcolítico y antecede en milenios a las sociedades ibéricas de la Edad del Hierro. El nombre moderno «ídolo-placa» no demuestra que representara una deidad.
Qué sabemos y qué sigue abierto
Hecho documentado: CER.ES registra material, técnicas, inventario, procedencia y datación de la pieza MAN 358; el estudio comparado reúne un corpus amplio de placas grabadas. Interpretación y cautela: identidad representada, función concreta y sentido de los motivos no se conservan; no es escritura ni cultura ibérica.
- Fecha narrativa
- 3750–2500 cal a. C.
- Lugar
- Dólmenes de Guadancil, Garrovillas de Alconétar (Cáceres)
- Material
- Pizarra pulida, grabada y perforada
- Contexto
- Neolítico final–Calcolítico · objeto funerario comparativo
- Clasificación
- Conexión comparativa · no debe presentarse como pieza ibérica
- Referencia visual
- CER.ES · Museo Arqueológico Nacional, inventario 358
Una mirada más de cerca
¿Podían contarse generaciones en las bandas?
La hipótesis genealógica propone dos niveles de información en las placas clásicas: el motivo repetido de la base aludiría a un grupo social y el número de registros a la distancia generacional respecto de un antepasado. Lillios, Tang y Bowen contrastaron esa propuesta estadísticamente: encontraron asociaciones entre cantidad de registros y distribución geográfica, y entre determinados diseños y tamaño de las tumbas. No equivale a descifrar la placa de Guadancil ni a conocer el nombre de su destinatario. Sí convierte una semejanza decorativa en una hipótesis susceptible de comprobación mediante conjuntos arqueológicos.